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martes, 6 de mayo de 2008

Los castrati desde el Psicoanalisis...

Queridos lectores os dejo con un texto que estoy trabajando, acerca de como ve el psicoanalisis Lacaniano  el tema de los castrati, lo cuelgo aqui porque me ha parecido extremadamente interesante, espero que os interese y que le podais sacar algo de partido.

Desde el psicoanálisis esto nos coloca en el plano del complejo de castración, es decir de una pérdida de goce fálico, vuelta matema por Lacan como -psi , pero que en estos personajes se colocaba al servicio del goce de una época, trataban de recuperar esa pérdida de goce fálico, en términos de otro goce, bajo la forma de la voz.

Dice Lacan: "la función F del significante perdido, a lo cual el sujeto sacrifica su falo, la forma F (a) del deseo del macho, A (-psi ) del deseo de la mujer, nos conduce al final del análisis cuya aporía nos ha dejado Freud en la castración."  Esto es importante porque introduce el resto de la operación significante, como objeto (a), queda el resto pulsional que el sujeto tendrá que buscar después del análisis, como vivirlo, cómo vivir la pulsión después del análisis. Pero también nos ubica ante la fantasía femenina de castrar a un hombre, bien ilustrada en la película japonesa: El imperio de los sentidos.

En el caso del castrato no era sólo una operación significante, sino en lo real, eso da un viso loco al horizonte de goce de la época; quizá similar a las actuales cirugías hechas a los transexuales, donde tratan lo real por lo real, en la época esa cirugía estaba destinada a algo muy particular: no era -como en los eunucos egipcios y de los haréns de los turcos- una manera de asegurarse su no deseo hacia las mujeres a quienes servían, sino que era destinada a conseguir una voz; es decir, que ese resto de la operación significante era encubierto por una investidura imaginaria llamada objeto voz, de allí el matema que proponemos:

(a)

-psi

Donde aparece el objeto (a) como un valor que oculta el valor fálico, pero que también viene en su lugar de manera (a)sexuada.

Lo que perdían en goce fálico lo ganaban en el goce del objeto (a), en la voz. Por ello se buscaba la autonomía de la voz del castrato y en particular la voz aguda, como un objeto de goce, por fuera de la significación de lo que cantaba, incluso en un texto ininteligible pero agudo, un trino, una bocaquiusa, casi un grito, lo que estaba en juego no era la jouis-sens, un goce del sentido, del texto de la pieza de ópera, sino un goce fuera-del-sentido, goce del objeto puro, de la voz en el grito, más allá de la sexuación y de la comunicación.

FUENTE: El castrato y el canto de los ángeles

http://huitoto.udea.edu.co/Aporias/castratol.htm

sábado, 8 de marzo de 2008

miércoles, 17 de octubre de 2007

CINE ICONOCLASTA: La Chinoise



Queridos lectores, hoy no vamos ha hablar sobre ópera, sino que inauguro una nueva sección basada en cine iconoclasta. Espero retratar a muchos autores provocadores como PPP (uno de mis ídolos artísticos), Godard, serie B y Z de los 80, etc. Y que mejor manera que estrenar ésta sección con una película que he visto hace dos horas, LA CHINOISE del gran Godard. Y es porque la he visto hace dos horas lo que me incita a escribir sobre esta peli, que si bien un par de amigos me habían dicho que era una gozada, es la confirmación que ser un reaccionario es ser más provocador que revolucionario. Y es que hoy por hoy, en plena posmodernidad, que ya comienza a expirar, ya nadie cree en los “cuentos de hadas” como llamaba Lyotard al marxismo en todas sus expresiones, anarquismos varios de corte izquierdista (que no anarco-capitalismo), ni en la filosofía hegeliana, ni kantiana, etc. Esta película “compuesta” -porque Godard parece que en vez de filmar, compone- en 1967 está de plena actualidad, y es que jugar a ese hiper-progre con todo pagado sigue estando de moda…


Y es que quizá el cineasta más representativo de aquel pensamiento subversivo para todos fue Jean-Luc Godard. Quien fuera una vez militante, fue además alguien que buscó cambiar las reglas del cine y, por lo tanto, cambiar las reglas del mundo, trastocar un orden social preestablecido. Godard fue alguien que buscó experimentar con el cine3, forzando siempre las reglas de la puesta en escena tales. En sus películas se mezclan y se desarman los géneros, se juega con el tiempo, con la banda sonora, con la imagen: la misma materialidad con lo que está hecho el cine sirve como mecanismo narrativa.



La chinoise (La China) es una aproximación claramente política sobre la sociedad francesa. La película es la historia de cuatro jóvenes que viven en un apartamento de París, y que sueñan con hacer la revolución al estilo “maoísta”. Poseen colecciones de libros chinos y realizan lecturas del Libro Rojo, cursos sobre marxismo-lenimismo y planes para crear “un grupo terrorista” ocupan el tiempo de estos chicos. Hasta aquí todo un cuento de hadas.

Godard nos muestra un tipo de conducta muy común en la época: jóvenes que vienen de clases acomodadas (ya sean hijos de empresarios como de burgueses medios), que no tienen problemas económicos y que, para rebelarse ante su propia condición social, deciden ser revolucionarios duros. Directamente nuestros protagonistas se hacen anti-soviéticos (salvo uno que después será separado del grupo -alusión a la vida del propio Godard-), algunos de ellos sin siquiera entender muy bien que es lo que implica hacer la revolución (el personaje de la chica del campo -un ser pasivo totalmente, que cautivado experimenta con los 4 protagonistas- o el magnífico diálogo que tiene la “lider” del grupo con su ex profesor de filosofía en un tren), los cuatro amigos juegan a ser violentos, juegan a ser maoístas duros. Esta idea del “juego” es muy importante, en tanto sus demostraciones de revolución pasan por la repetición de frases del libro rojo o a partir de frases comunes de la ética comunista dichas como si hubieran sido aprendidas de memoria. Adoctrinamiento integral.



Godard es muy consciente de que está mostrando personajes que juegan a ser revolucionarios: no por nada estos muchachos repiten frases como si fueran robots. La misma posición de los encuadres, siempre fijos, con los personajes al centro del mismo, le dan un cierto estatismo a la imagen que ayuda a crear esta sensación de representación que inunda toda la película. Los personajes creen que de verdad son revolucionarios al repetir todas las doctrinas marxistas-leninistas de forma automática. Como espectadores sentiréis como si estuvierais en una inmensa casa de muñecas donde lo que se hace simplemente es “jugar”: la puesta en escena crea una cierta sensación de falsedad a partir de la simetría dentro del encuadre. No por nada se cita todo el tiempo a Bertolt Brecht: el mismo espectador se siente distante del compromiso de estos muchachos por cambiar al mundo debido a que ese compromiso nos aparece más representado que espontáneo.



Pero así, casi como jugando, los protagonistas consiguen formar un grupo terrorista y consiguen asesinar a un ministro soviético en visita a Francia. Lo que parecía un sueño, un simple juego de chicos ricos se convierte en una violencia que estalla con la mayor normalidad. Godard nunca nos muestra el crimen: por el contrario, el hecho de matar se vuelve casi uno más de los “juegos comunistas” de los chicos. Al final, con el asesinato ya consumado, Godard nos muestra a una nueva joven más con su libro rojo y a la protagonista diciéndonos que las vacaciones han terminado, hay que volver a la universidad, pero que para ella este es el comienzo de un largo camino...
Es interesante, señalar el subtítulo del film: “Una película que se está haciendo”. Esto implica que hay momentos en los cuáles se ven las claquetas y se entrevista a cada uno de los personajes, lo que enfatiza la noción de representación y de falsedad que la película busca transmitir (el falso documental). De esta perspectiva, La China se transforma en un vehículo para que Godard reflexione sobre los límites de la representación dentro de lo cotidiano. Los protagonistas de la película hablan de Mao y se declaran amantes de la revolución y repiten actitudes y frases revolucionarias como si estuvieran hablando del clima. La revolución, o mejor dicho, los lugares comunes de la revolución como mecanismo presente en el día a día, que va guiando las actitudes de nuestros protagonistas.



Pero por el otro lado, la historia que se está haciendo es la de un descontento: la del descontento de ciertos ambientes juveniles en 1967. Un descontento que quizá puede parecer impostado y hasta divertido, pero con esa misma naturalidad puede conllevar a la violencia, que desgraciadamente está demasiado de moda…

Bueno, espero que os haya interesado, os recomiendo que veáis la peli. Si no la tenéis y os interesa, decídmelo y os pongo los enlaces de la versión subtitulada en español que está en rapidshare. Ah y también os pongo los enlaces de las pistas que fallaron en el MONTEZUMA:

CD1 • PISTA 15
http://rapidshare.com/files/63242501/15_Scena_XI__Scena_XII__Scena_XIII.mp3.html
CD2 • PISTA 6
http://rapidshare.com/files/63238906/06.mp3.html

Y mañana más!!!!